El día en que deje de existir. El día que mis ojos se cierren por última vez y mis ojos luzcan vacíos, ese día descansaré de este mundo lleno de dolor. Sin tiempo para despedirme o abrazar por última vez. Visitaría en mis sueños a tres personas. La primera, mi mamá; le pediría perdón por lo mal hijo que fui, y le agradecería por darme el corazón noble que ella también tiene. Le pediría que le diga a mi papá que lo perdono por todo el daño que me hizo con sus palabras, le pediría que cuidara a mis hermanas de este mundo de hombres, hombres malos, sin alma, que las abrace y les diga que fueron el motivo de mi respiración día a día. La segunda persona sería, mi amiga Dafne… muchas amistades se sentirán mal por no elegirlas, ya que tuve la fortuna de tener muchas buenas personas a mi alrededor, y le pediría que me despidiera de todas mis personas especiales, mis amigos en la secundaria, en la prepa y en la universidad, son muchos nombres, y lamento no nombrarlos ahora mismo, pero estoy seguro de que saben quiénes son. Dafne, te elegí porque cuando estoy contigo, siento que tu amor me cura de muchas cosas, me cuidas y me haces sentir tan bien. Además de que tuviste la capacidad de reunir a mucha gente amada por mi, sé que llevarás acabo la tarea de despedirme y decirles a mis demás amigos lo mucho que los amo y lo mucho que agradezco su ayuda en estr mundo. Y la tercer persona que visitaría en sus sueños, sería el gran y único amor de mi vida, M… Primero, quiero darte las gracias, por hacerme sentir tantas cosas hermosas, que con nadie más sentí ni quise hacerlo. Fuiste un niño precioso conmigo, me hiciste sentir como tu suéter favorito, que te cuida y te protege cuando más lo necesitas. En su momento, tu amor me salvo de muchas cosas, me diste esperanza, llegaste a mi vida con una luz que sólo se ve una vez en la vida. Me deslumbraste por completo y me enseñaste que amar es la decisión más hermosa que pude tomar en mi larga o corta vida. Fuimos más que amigos, menos que novios, pero nunca entederás la forma en que me llenaste de felicidad y, ten por seguro que hasta mi último aliento estuviste en mi mente y en mi corazón. Te puedo asgurar que hiciste mi agonía menos dura. Gracias por todo, amor mío. Y en general, cuando me necesiten a su lado, me pueden encontrar en cada atardecer rosa de Morelia, en todas y cada una de las canciones que amé escuchar. La música fue mi gran aliada, mi escape de este lugar lleno de dolor. Les quiero y perdón por dejar un desastre con mi partida. M |